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Dolor Orofacial Persistente

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Entender es la clave

Si convivís con dolor desde hace meses o años, sabés lo desgastante que puede ser. Muchas personas llegan a la consulta sintiendo que ya probaron distintas cosas y que el dolor no termina de irse.

Cuando el dolor se vuelve persistente, no siempre significa que haya una lesión activa o algo que esté empeorando. En muchos casos, el cuerpo se vuelve más protector en esa zona y mantiene la sensación de dolor incluso cuando los tejidos están sanos.

La información que recibimos, nuestros hábitos, el descanso, el estrés del trabajo o incluso una discusión pueden influir en cómo se amplifica el dolor. Es frecuente notar que en ciertos momentos el dolor aumenta. De la misma manera, lo que hacemos frente a lo que nos sucede también puede ayudarnos a regularlo.

Si algo de esto te resulta familiar, no estás solo: es una experiencia más común de lo que parece.

¿Cómo trabajo en estos casos?

– Te explico con claridad qué está pasando, usando recursos visuales simples.
– Diseñamos estrategias para que recuperes seguridad y confianza.
– Incorporamos movimiento terapéutico y exposición gradual.
– Volvemos paso a paso a las actividades que hoy evitás.

Mi objetivo no es solo que el dolor disminuya, sino que recuperes el control y vuelvas a vivir con mayor tranquilidad.

Agenda online. Es fácil, rápido y seguro.

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